Relación subsistente

 .

¿Tiene usted una definición poderosa de persona ? 

Sí.

Persona es  relación subsistente Originaria. Y en el caso de las personas creadas,  relación subsistente "en el orden del Origen".

 

Me explico.

 

Tomás de Aquino tiene una definición de persona en el tratamiento que hace de las personas divinas: en la santísima Trinidad, dice, la persona es “relación subsistente”.

 

Pero la persona "creada" no es relación subsistente sin más, pues no es una relación originaria.

De suyo, la persona humana no es una relación del mismo modo como son "relación" las Personas divinas.

 

Sin embargo, tampoco la persona es relación a modo de accidente o como si la relación se debiera a ella, identificando la persona con su operación.

 

Persona creada significa “relación”, de una manera muy peculiar, relación “subsistente” si se tiene en cuenta el Origen, dependiendo del Origen. La clave es la dependencia.

 

Dios quiere que existan subsistencias cuya radicalidad no es la misma subsistencia, sino su relación hacia Dios, su insistencia intensificada.

 

Vean ustedes cómo aparece ya la libertad.

El universo subsiste en tanto que creado, sin embargo, la persona creada es más que persistentemente subsistir, es una relación, un "además libre" que se intensifica hacia el Origen.

 

Y siendo subsistente en el orden del Origen, está llamada a ser relación subsistente en el orden del Amor (divinización).

 

Para entenderlo mejor les animo a escuchar al profesor Juan A. García en este video, donde a partir de 1 hora y 30 minutos explica la diferencia entre substancia y subsitencia y cómo la subsistencia personal (su rebrotar) continúa hasta encontrarse con la Relación subsistente.

Hasta ser hijo en el Hijo.

 

 De esto se habla en el artículo de Polo “La persona humana como relación en el orden del Origen”. Publicado en Miscelánea poliana nº 30 y en Studia Poliana 14 (2012).

 


Nacer

 .

Nacer, en Antropología poliana, no es otra cosa que la persona creada como Libertad nativa.

El profesor Juan A. García lo explica muy bien aquí, a partir de 1 hora 0 minutos.


Para saber más del nacer ir a este enlace.

¿Qué es la actuosidad?

 La actividad en cuanto fuente que no se detiene es actuosa.

Llamamos actuosidad al fontanal de la actividad.


Acto

 .Acto significa perfección. Dios es Acto Puro (sin potencia). 

La perfección no se detiene, por lo que el acto es la fuente de actividad

Sin embargo, lo pensado es acto detenido, acto actual.


¿Qué es el hábito de los primeros principios reales?

 

El hábito de los primeros principios reales es uno de los tres hábitos innatos del intelecto personal. 

 

Gracias a este hábito conocemos naturalmente los primeros principios reales: los temas de la metafísica (Identidad, Persistencia, Causalidad trascendental).

¿Qué es el tiempo?

 Tiempo es la medida del movimiento.

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¿Qué es la "alteración"?

 

La advertencia de los primeros principios es llamada por Polo “alteración” .

Es una apertura hacia afuera, posible por la “generosidad” de la persona.

Presencia mental

 .

"Presencia" significa suposición del objeto. 

En sentido estricto lo que se supone, lo supuesto, es el objeto. 

"Suponer" es fijar en presencia

Es un acto detenido, un acto actual. 


El método poliano propone abandonar la presencia, la suposición, el límite mental. 

Así se puede alcanzar el "además".


Metafísica

 .

Metafísica

Estudio del ser del universo físico. 

Mejor, estudio de las realidades fundantes, es decir, los primeros principios de la realidad extramental (Dios como Identidad, la causalidad trascendental y el ser del universo físico).

Busca el fundamento.


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Qué es el pecado?

 El pecado es el error peculiar de la libertad.

La Belleza

 
La belleza es el 4° trascendental metafísico . 
 Los trascendentales metafísicos están ordenados : 
1° Ser 
2° Verdad 
3° Bien 
4° Belleza. 
La belleza en el orden de las personas es "esencial". 
 
Será trascendental en la medida en que la incorporemos a nuestro ser. 
Polo dice que la belleza es la capacidad de convocatoria. Cuando una realidad es capaz de reunir muchas otras, entonces tiene la belleza. 
 
En cierto modo sería un trascendental personal si la consideramos como la unidad de los demás trascendentales, tanto del ser personal cuanto también del ser extrapersonal.

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El Bien

 

Bien.  El bien es la efusión del ser.

La verdad es el desvelamiento del ser. El bien es su efusión.

 

El bien, me escribió un día Jorge Mario Posada, es lo otro que el ser, en orden a la realización del ser.

La verdad

 La verdad es el desvelamiento del ser.

Símbolo

 

Símbolo

Es la formulación de un Misterio

El símbolo real incoa la realidad. 

El símbolo ideal continúa el conocimiento operativo (Polo indica cuatro símbolos ideales de la experiencia intelectual: conciencia concomitante, distinción real, axiomas vigentes y deidad).

Misterio

 

Misterio

No es un enigma a resolver o un problema para encontrar su solución. 

El misterio es una realidad en la que siempre se puede profundizar más.

Abstracción formal y total

 

Prosecución

Una vez que abstrae, la inteligencia  puede seguir dos vías o líneas operativas: 

Formal (generalización) y  

Real (razón). 


Llamadas por los clásicos abstracción formal y abstracción total.

Luz

 

La luz es el conocimiento.

 

La luz física es una analogía de la luz intelectual.

 

La luz intelectual es lo que "propiamente" es luz.

Existencia

"Existencia" es una noción que abarca tanto el acto de ser como la esencia. Es una síntesis mental.
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No se debe confundir con el "acto de ser" o "esse".
Y tampoco con la "esencia".
 
Sin embargo, antropológicamente, llamamos existencia al “acto de ser” distinguiéndolo de la esencia de la persona humana.

Polo llama al acto de ser de la persona humana “co-existencia”

Don

 
Don
El don humano es la esencia humana en tanto que otorgada a Dios. 
La vida humana se da a Dios. 

Este don exige un Don anterior, que es el acto de ser personal en tanto que libertad trascendental.

Trascendencia y Transcendencia

La trascendencia es la radicalidad del ser creado.

Lo trascendental en la persona humana es lo radical en ella, su acto de ser y los trascendentales personales.

Lo trascendental en el universo físico es el ser del universo y los trascendentales metafísicos.

 

La transcendencia (vean que hemos puesto una "n" y decimos tra"n"scendencia) (pero si prefieren, podemos decir trascendente) es lo que está más allá del ser creado.

Lo transcendental es más allá de lo radical.

Insisto en la distinción entre trascendental y trascendente.

La Trinidad es transcendental o trascendente.

La persona humana, desde la llamada inicial de Dios, se abre en cuatro aperturas transcendentales             ( trascendentes).



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Fidelidad

 

La fidelidad es el carácter de la apertura transcendental  de la libertad. Apertura que llamamos “esperanza transcendental”.

No es otra cosa que la "buena" respuesta a la llamada inicial. Llamada que se mantiene a lo largo de la vida.

Dios no cesa de abrir la persona humana (otorgándole libertad) por lo que la esperanza se convierte en confianza en Dios Padre.

La fidelidad es una mutua confianza. Una fidelidad que es correspondencia libre y amorosa.

La fidelidad refuerza así la esperanza.



Principio

 Principio. Llamamos principio, en general, a aquello de lo que algo procede, de cualquier modo, es decir, aunque no haya un influjo positivo sobre los otros elementos de la serie, como el 1 es principio del 2, del 3, del 4...

Desde Aristóteles, la noción de principio se enriquece, y se entiende por principio la fuente de donde deriva o procede algo real. 

Es decir, ahora hablamos de Principio de actividad que hace ser.

Primeros principios

 Primeros principios son el fundamento de todo lo real. 
Son tres los que se conocen gracias al hábito innato de los Primeros principios: 

- el ser de lo creado, que Polo llama persistencia (ser no contradictorio); 

- el ser de Dios, identidad real (ser idéntico) y 

- el principio llamado causalidad trascendental que origina la dependencia de la persistencia respecto de la identidad y que se manifiesta como admisión de la esencia (creación o causalidad trascendental).

Principio de identidad

 Principio de identidad. 

El principio de identidad real (no lógico) es Dios.

Dios es la Identidad. 

La identidad es originaria y es primer principio. 
Dios es también personal.

Principio de no contradicción

 

principio de no contradicción 


El principio de no contradicción real (no lógico) es el acto de ser del universo físico, llamado por Polo “persistencia”.

Principio de causalidad trascendental

 Principio de causalidad trascendental. 

El ser del universo físico (persistencia) se analiza en la tetracausalidad de su esencia. 

En este sentido es causa de todas las creaturas : principio de causalidad trascendental. 

Está por encima de la causalidad predicamental y rige por su dependencia de la Identidad.

dar trascendental humano

 

El “dar” en la Antropología poliana es una de las dimensiones del cuarto trascendental personal descubierto por Polo, llamado “amar donal”. 

Las tres dimensiones de este amar donal o personal son: aceptar, “dar” y don.


Sin embargo, hay un “Dar” superior al amar donal y es el Dar trascendental divino o Dar puro.

El dar humano, siendo también trascendental, es un dar con reservas.

Dar trascendental

 

El dar trascendental (divino o humano) es el ser personal en tanto que iniciativa de la persona para ofrecer dones a otra persona.
 
El Dar trascendental divino es el dar “puro”. No es otra cosa que el Dar de Dios.
 
El dar trascendental “humano” es una de las dimensiones de la tríada amorosa del cuarto trascendental personal descrito por Polo.

Concretamente es la iniciativa de la persona humana tras ser creada por Dios. No es un dar puro pues es un dar con reservas, pues siempre podrá dar más.

Tipo

 

Tipo: los tipos son modalizaciones de la especie.

 Existen tipos reales y tipos sociológicos. 

Los tipos reales de la especie humana son cada persona humana. 

Los tipos sociológicos básicos de la especie humana son varón y mujer.

Tipos de co-existencia

 

Polo : AT I, p. 204, nota 1. “La apertura hacia afuera no es radical, porque se distingue de la secundarización de la co-existencia: no es íntima. De ahí que la apertura hacia afuera dé lugar a lo que llamaré "tipos de co-existencia"”.

De ahí (de la libertad del tipo) surgen tres maneras de abrirse hacia afuera la persona, que Polo llama “tipos de coexistencia”.
- su manera de abrirse hacia afuera a Dios,
- su manera de abrirse al universo físico,
- su manera de abrirse a las esencias de las demás personas (familia) y a la esencia del universo físico (trabajo).

Sugerencias para el Glosario

 Si ustedes tienen sugerencias para el Glosario poliano o quieren obtener una explicación de una noción que no aparece todavía en nuestro vocabulario, dejen su comentario en este artículo e intentaremos responder lo antes posible. Gracias

Abandono del límite mental

 

El límite, que la presencia mental comporta, es susceptible de cierta superación, que llamo abandono del límite mental y que, insisto, es posible gracias a que los hábitos son un remedio al descenso que experimenta el conocimiento humano con el pecado.

 

¿Cuáles son las 4 dimensiones del abandono del límite mental?

 

1ª. La “exclusión” del límite mental para advertir el ser extramental, conociendo los primeros principios de la realidad.

 

2ª. La “pugna” con el límite mental para encontrar la esencia extramental o explicitar la tetracausalidad física.

 

3ª. El “desaferramiento” del límite mental para alcanzar el ser personal o co-existencia humana.

 

4. La “demora creciente” en el límite mental para acceder a la esencia humana.
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Abstracción

 

Abstraer es "presentar".

 Presentar es articular el tiempo físico, pasado y futuro, desde la "presencia" mental. (La presencia mental es el acto incoativo del pensar o circunferencia).

 Lo abstraído no es temporal, la abstracción "puede" con el tiempo físico, articulándolo.

 El acto de abstraer es "la presencia mental" y el objeto abstracto es "lo poseído".

 Lo presentado está al margen del tiempo físico: no es afectado por él, porque la presencia mental de la que depende tampoco es física.

 La presencia mental se puede describir según la "simultaneidad".

Lo presentado es "a la vez" que el presentar.

 

Se habla de esto en Juan Fernando Sellés. Antropología para inconformes p.280.3

¿Cuáles son las elevaciones trascendentales de la persona humana?

 

La persona humana, independientemente de su querer, crece, trascendentalmente, hacia su destino, al ir siendo elevada, por Dios, hacia la felicidad (ordo amoris) y Dios lo hace según cinco elevaciones que podemos llamar “trascendentales”, a saber: la creación, la llamada inicial, la insistencia o mantenimiento de la llamada, la santificación y la glorificación.

Inicialmente, Dios crea cada persona con tres elevaciones que son simultáneas y necesarias, no cesan: creación, llamada inicial e insistencia.

 

Las elevaciones no son “estados”, sino crecimiento. El miembro superior tira para arriba del miembro inferior.

Las elevaciones no son “etapas”. Es la persona la que es elevada hacia la unidad en sus distintas dimensiones.

Dualizarse es prolongarse y se describe como “elevación”.

En lo más alto, Dios.

Somos un ascensor.

El profesor Juan García llama elevación “creacional” a la relación subsistente, en orden al Origen, que somos cada uno de nosotros.

Pienso que esta elevación “creacional” contiene tres dimensiones: Creación, Llamada inicial e Insistencia en la llamada.

 

a) Creación

La Creación de la persona humana es la creación de su dualidad radical, su nacer destinándo.se.

Podemos llamarla creación inicial.

Según la propuesta de Adam Solomiewicz, el miembro nativo de la dualidad radical humana es el nacer trascendental y el miembro destinativo de dicha dualidad es el destinarse trascendental.

Un acto de ser personal, radicalmente dual.

 

b) Llamada inicial (creación segunda o gracia inicial).

Si llamamos creación primera a la creación del universo físico, la creación segunda será la creación de cada persona humana, en tanto que llamada.

Es la llamada del Destino.

La llamada inicial es el modo peculiar como Dios crea cada persona humana. Dios la crea, "llamándola".

 

Noten la exquisita ternura de un Dios que no nos crea despóticamente, sino en libertad. Nos "llama".

 

Llamamos creación segunda a la creación de cada persona humana. Dicho en términos clásicos, la unión del alma con el cuerpo.

 

Dios crea la persona humana como libertad de destinar su mundo.

La persona habita el universo físico convirtiéndolo en su “mundo”.

 

El fruto de la llamada inicial es la apertura transcendente: el hombre es capaz de Dios. Co-existencia libre.

 

Dios nos abre, llamándonos, atrayéndonos a su Intimidad, elevándonos.

Es la elevación de nuestro espíritu, proveniente del favorecer de Dios, que abre cada uno de los trascendentales personales.

La persona humana es orientada y elevada “hacia” Dios abriendo cuatro aperturas transcendentales, fruto de esa llamada inicial.

El panorama se amplía así, en el ascensor acristalado gracias a esas cuatro aperturas transcendentales, que son infusas y naturales.

 

A la llamada inicial podemos llamarla gracia inicial (que abre el radical co-ser hacia Dios). A esta apertura transcendental la denomino humildad trascendental).

 

La llamada inicial en cuanto que también abre los otros tres trascendentales personales hacia Dios, podemos también llamarla gracia primera.

A estas tres aperturas transcendentales las denomino de la siguiente manera: la esperanza trascendental es la apertura de la libertad. La fe es la apertura del inteligir personal. La caridad trascendental es la apertura del amar. (Ustedes comprenden que no se trata de las virtudes teologales de la teología, sino aperturas naturales de la persona humana a Dios, desde su creación).

 

 

c) Insistencia o mantenimiento de la llamada.

Es la elevación propiamente dicha.

Dios mantiene insistentemente la llamada (es un diálogo creador), para que el hombre aporte su don.

Esta insistencia permite comprender la condición temporal de la vida.

 

Esta insistencia o mantenimiento de la llamada no es otra cosa que el tirar de Dios, hacia arriba, que no cesa de elevarnos libremente.

Recuerden que “elevación” no significa que “estemos” elevados, sino que estamos siendo elevados. Cuando decimos "elevación", hablamos de un movimiento que no cesa.

Insistencia en la llamada.

 

Aquí se incluyen también intervenciones sobrenaturales de Dios que nos favorecen aún más. Por ejemplo, cuando Dios llama a un pagano a reconocerle como el Dios vivo.

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Debemos explicar ahora otras dos elevaciones que no tenemos de entrada: la santificación y la glorificación.

 

d) La santificación: para entenderla nos servirá volver al mito del ascensor acristalado: imaginemos en el interior del ascensor, una sala enorme, con pantallas en color, donde se pueden ver, por anticipado,  los misteriosos juegos eternos, que están más allá de la azotea.

Esas pantallas (cual un VAR) nos hacen gozar de una elevación sobrenatural que los teólogos suelen llamar "gracia santificante", anticipación de la vida eterna. (Tras la caída, la llamamos “nueva creación”).

 

e) La glorificación es el encuentro definitivo con Dios,  más allá de la azotea, en el que conoceremos cómo Dios nos conoce: como hijos que serán siempre "además", jugando y cantando eternamente.

 

x) Pero además de estas cinco elevaciones no debemos olvidar que "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno, con el don "nadie". Es la caída trascendental. La pandemia original. Un obscurecimiento del ascensor que dificulta la visión hacia afuera y hacia adentro. Las consecuencias de este apagón inicial son patentes. La principal, la ignorancia. Sin embargo, el ascensor no ha dejado de subir y la esperanza no cesa de renacer. La humanidad subsiste hacia su Destino.

Trascendentales personales

 
Los trascendentales personales o antropológicos son los siguientes:
 
el acto de ser personal, al que Polo llama co-existencia, intimidad o ser segundo;
 
la transparencia intelectual, que denomina intellectus ut co-actus;
 
el amar que acepta, es decir, la estructura
donal de la persona o amar donal;
 
y la libertad.
 
 
Polo presenta los 4 trascendentales personales  en el tomo I de su "Antropología trascendental", el tomo que tiene como subtítulo "La persona humana".
 
En la p. 36 dice que a su modo de ver a los trascendentales tradicionales (a los que llama trascendentales metafísicos) hay que añadir cuatro: el acto de ser co-existencial,
la libertad,
el intelecto
y lo que denomino amar donal.
 
Son pues :
 
La co-existencia ;
El intelecto personal ;
El amar donal (amar y el aceptar personales);
La libertad trascendental.
 
Quizá existan otros, pero habrá que descubrirlos mostrando que lo son, tal como ha hecho Polo.
 
No parece apropiado llamarlos simplemente "radicales", pues cualquier dimensión del ser personal es radical.
 
Salvador Piá escribe: “en la persona humana se distinguen convertiéndose como trascendentales”:
la co-existencia,
la libertad,
el intelecto personal
y el amor donal.
 
Prefiero este orden al que dan otros estudiosos de Polo, que siguiendo la exposición que hace en el tomo I de la Antropología trascendental los colocan tal como he escrito más arriba, es decir
 
La co-existencia ;
El intelecto personal ;
El amar donal (amar y el aceptar personales);
La libertad trascendental.
 

Amar personal

 

El amar donal o amar personal humano es el más íntimo de los radicales de la persona humana.

 

Los trascendentales personales o radicales de la persona humana descubiertos por Leonardo Polo son:

co-ser, (co-existir trascendental),

libertad trascendental,

intelecto personal,

y amar donal.

¿Qué es el amar donal?

 El amar donal o amar personal es es el cuarto trascendental personal descubierto por Polo.

Es también la tríada amorosa de la persona.

 
Leonardo Polo descubrió cuatro trascendentales personales :
 
la co-existencia,
la libertad,
el intelecto personal
y el amar donal.
 
Pues bien, el amar donal de la persona humana, está formado por una tríada amorosa:
Dar
don o Don-don
Aceptar
 
 
El Don-don es “la esencia” de la persona humana cuando es aceptada por Dios. Antes de ser aceptada la esencia humana es solamente "don".

   e  Y el Don de Dios es el acto de ser personal humano al ser creado, que espera la aceptación de la parte del hombre (a través de su don, de su esencia o vida).


La tríada amorosa de cada persona humana es pues: dar, don y aceptar.
Pero debemos hacer algunas aclaraciones:
La persona humana “da” en esta vida su esencia, “su don”, que debe ser Aceptada por Dios en el Juicio.

 

Al ser aceptado, su don esencial es elevado al orden trascendental, entonces podemos llamarlo Don-don.
 
Adam Solomiewicz aclara la cuestión al proponer que en el amar personal hay, por lo menos, dos estructuras amorosas.
 
Pueden ustedes seguir su exposición en este enlace: https://drive.google.com/file/d/1X4l9Fh9EG8wMGoSWZ7NtNcNu-BICaktx/view
 
Estarán ustedes de acuerdo en que el amar personal hay que explicarlo como relación entre dos personas.
No se puede explicar solamente en el interior de una sola persona. Tienen que haber dos personas.
 
Pues bien, el amar personal tiene una estructura triádica : Aceptar, Dar, don, que hay que poner en relación con Otra persona: con Dios.
 
aceptar y dar son trascendentales.
 
actividad acogedora (aceptar)
actividad otorgadora (dar)
 
Hay distinción real entre aceptar y dar.
 
El referente del “aceptar” trascendental humano es el Dar de Dios
El Don de Dios es el ser de la Persona humana. Este Don es trascendental porque solamente Dios puede dar dones trascendentales.
 
El referente del “dar” trascendental humano es el Aceptar de Dios.
Y lo que la persona humana da es, su don, es el don esencial. Su vida.
 
El don del trascendental amar personal es doble: el ser de la persona humana creada por Dios (Don trascendental) y el don de la vida humana que la persona da a Dios (don esencial).

¿Podemos dar la persona que somos?

 

No podemos dar nuestra persona porque la persona, simplemente, no “es”, sino que “será”.

Podemos comprometer nuestro futuro, pero no poseemos el futuro. No nos poseemos completamente. Siempre seremos “inidénticos” (la Identidad es divina).

La persona se da a través de su esencia (a través de su vida, porque su vida es su esencia).

Al dar nuestra vida estamos ratificando nuestra fidelidad.

El amar donal (o amar personal) será siempre activo, siempre crecerá más.

Y se manifiesta queriendo, para siempre.

Cuando nos adentramos en la antropología trascendental corremos el riesgo de despreciar la esencia, pensando que el acto de ser humano no necesita de ella.

Nos olvidamos de que el dar donal se da a través de su esencia.

Y, como dijo Juan A. GG, la esencia es “esencial”.

Llamada inicial. Definición

 .

La llamada inicial es una de las "elevaciones" trascendentales de la persona humana.

La llamada inicial es el modo peculiar como Dios crea cada persona humana. Dios la crea, "llamándola".

 

La persona humana, independientemente de su querer, crece, trascendentalmente, hacia su destino, al ir siendo elevada, por Dios, hacia la felicidad (ordo amoris) y Dios lo hace según cinco elevaciones que podemos llamar “trascendentales”, a saber: 

la creación, 

la llamada inicial, 

la insistencia o mantenimiento de la llamada, 

la santificación y 

la glorificación.


Explicación de la llamada inicial.

 

La persona humana se caracteriza por su crecimiento según sus elevaciones.

La elevación de base es la creación.

Pero la creación de la persona humana exige otra elevación que es la llamada inicial (vocación según Piá).

Esto es así porque como la persona es libre, debe responder a una llamada. No está determinada.

 

La llamada inicial es pues una de las "elevaciones" trascendentales de la persona humana.

 

A la llamada inicial podemos llamarla gracia inicial (que abre el radical co-ser hacia Dios. Esta apertura transcendental es la humildad trascendental) y gracia primera (que abre los otros tres trascendentales hacia Dios. La esperanza transcendental es la apertura de la libertad. La fe es la apertura del inteligir personal. La caridad es la apertura del amar transcendental (en la etiqueta 12.7.0 veremos los distintos tipos de gracia)

 

La llamada inicial es el modo peculiar como Dios crea cada persona humana. Dios la crea, "llamándola".

 

Noten la exquisita ternura de un Dios que no nos crea despóticamente, sino en libertad. Nos "llama".
 El fruto de la llamada inicial es la apertura transcendente (ver las etiquetas que empiezan por 5.13).
 La persona humana es creada con una intimidad orientada de suyo al auto-transcendimiento, a vivir-con o en Dios.
 Vista desde la criatura humana, la llamada inicial es potencia obediencial. Vocación.
 
 Tras la decisión divina de crear, podemos considerar, trascendentalmente, otra elevación distinta: es la "llamada inicial". (denominada también, como hemos dicho, gracia inicial como referencia al radical co-ser o gracia primera, como referencia a los otros tres radicales).
 Los seres libres somos creados a modo de "llamada". Somos seres "segundos". El ser primero es el universo físico, que es como es, y no tiene nada que decir, sencillamente se despliega.
 Y la "llamada" fructifica en cada radical humano:
 - en cuanto ser libre, se abre el ser en esperanza;
 
- en cuanto inteligir personal, se abre en fe;
 
- en cuanto amar, se abre en caridad;
 
- y en cuanto co-ser, se abre en humildad (gracia inicial).
 
Son "las aperturas transcendentales" (la n designa el cómo el ser personal se abre a Dios, respondiendo a la llamada).
 
Otra cosa distinta es la apertura "trascendental" (sin n) o apertura íntima, que designa las dualidades íntimas del ser personal. Es decir, nuestro estar abiertos por dentro (la estudiaremos en las etiquetas 5.11).
 
Ya saben ustedes que la intimidad personal poliana  comprende:
-  la dualidad entre  la apertura interior y la apertura hacia dentro.
 
La apertura interior es la dualidad entre co-ser y libertad,
y la apertura hacia dentro,  es la dualidad entre el inteligir personal y el amar.
 
Con la llamada inicial vamos más allá de nuestra intimidad. Por eso decimos trans.
Entramos en contacto con nuestra réplica.

Dones del Espíritu Santo

Los dones del Espíritu Santo son  las llamadas más altas de Dios a la santidad. Atribuidas al Espíritu Santo. Coronan el crecimiento de...